Cada cuánto deberías lavar tus sábanas y cuál es el truco para dejarlas limpias de verdad
Pasamos hasta un tercio de nuestra vida en la cama, pero pocas veces pensamos en lo que realmente se acumula en nuestras sábanas. ¿Cada cuánto hay que lavarlas? ¿Cómo es mejor hacerlo? Esta la frecuencia ideal y los trucos clave para que queden limpias de verdad.
Es un chiste bastante recurrente en redes sociales el tiempo “aceptable” que debe transcurrir antes de cambiar las sábanas de la cama. Los más atrevidos bromean al comentar: “¿Se tienen que cambiar?” (sí, sí se tienen que cambiar).
Hay que tomar en cuenta, cuando pensamos en las sábanas de nuestra cama: ¿cuántas horas estamos acostados ahí?
En promedio, todos los adultos deberían dormir de 7 a 8 horas diarias, aunque probablemente hay quienes duermen menos. De todas maneras, cuando estamos acostados, las sábanas acumulan escamas de piel muerta, fluidos, aceite corporal y, en el caso de dormir en compañía de una mascota, también reciben restos de pelos de perro o gato.
Es por eso, que lo recomendable es cambiar y lavar las sábanas una vez por semana. Al menos, esto es lo que recomiendan la gran mayoría de expertos.
Pero, además, es importante que el método y los productos utilizados para realizar esta limpieza sean correctos. Estas son algunas recomendaciones para lograr un lavado óptimo de la ropa de cama, y también para garantizar que la vida útil de la tela sea lo más larga posible.
Hacerse cargo de las manchas antes de lavar
Las manchas no se fijan hasta que se secan en un ciclo de secado de una lavadora, por lo tanto, es importante hacerse cargo de cualquier resto antes de hacer andar la máquina. En algunos casos, si la mancha es muy obstinada, harán falta varias pasadas con el producto antes de proceder.
Lavar con temperaturas bajas
Si bien en casos específicos, sobre todo cuando queremos eliminar manchas difíciles de limpiar, será necesario usar temperaturas más altas, lo ideal es que el agua se mantenga tibia y no caliente.
Sin embargo, esto no aplica cuando queremos desinfectar nuestras sábanas después de haber padecido alguna enfermedad. Para eliminar los gérmenes, se requiere de agua caliente.
En el libro Laundry recomiendan evitar las sábanas que contienen instrucciones de lavado y cuidado complejas, sobre todo para quienes tienen bebés o niños pequeños. Lo ideal es que realizar la limpieza no se vuelva una tarea difícil y que consuma demasiado tiempo, ya que sino se corre el riesgo de no realizarla seguido.
Mejor evitar el suavizante
Al lavar la ropa de cama, es mejor no utilizar suavizantes de ningún tipo. O, al menos, hay que tratar de no usar estos productos en todas las ocasiones que lavamos las sábanas.
Esto se debe a que los suavizantes dejan residuos en la tela que reducen la capacidad que ésta tiene de absorber. Por lo mismo, si con el tiempo eso se acumula, nuestra sábanas podrían producir calor en las noches en lugar de una sensación de frescor.
Secar a baja temperatura
Secar las sábanas a bajas temperaturas o al aire libre prolonga la vida útil de la tela, ya que así no se corre el riesgo de que se encojan o de que las fibras de la tela se dañen.
Cuando las sábanas se dañan por el calor, se pierde la sensación de suavidad y en su lugar, ésta se reemplaza por aspereza. Las temperaturas altas también pueden hacer que las telas de algodón suelten más pelusas.
Es mejor realizar el lavado un día que tengamos más tiempo disponible, para que no afecte a nuestra rutina tener que esperar más tiempo para que se complete el ciclo de secado.