Eficiencia energética, la ventaja estratégica que Chile debe consolidar | Por Víctor Belmar
otros

Eficiencia energética, la ventaja estratégica que Chile debe consolidar | Por Víctor Belmar

Chile hoy cuenta con un marco regulatorio robusto, gracias a la Ley de Eficiencia Energética y al Plan Nacional que aspira a reducir la intensidad energética y el uso ineficiente de recursos hacia 2030.

¿Podemos hablar de desarrollo si seguimos consumiendo energía sin medir su impacto? Es una pregunta interesante que nos obliga a revisar lo que hemos hecho. En Chile hemos avanzado de manera notable hacia la transición energética, con la energía solar como protagonista. En 2023, de hecho, el país produjo 9,4% de su energía primaria desde el sol, la mayor proporción registrada en el mundo ese año, y cuya fuente aportó cerca del 20% de la electricidad total generada, cuando hace poco más de una década su presencia era marginal en la matriz. Sin duda, son pasos importantes, pero estos y otros avances no son suficientes si no los acompañamos de eficiencia energética real, tanto en política como en la práctica.

Pero la eficiencia real no se logra solo cambiando equipos. La sinergia entre tecnología y gestión inteligente es lo que permite transformar datos en decisiones. En esta línea, el monitoreo permanente, telegestión y análisis continuo del consumo revelan dónde se pierde energía y cómo se puede optimizar su uso. En otras palabras, no basta con tener tecnología de punta si no se aprovecha para tomar mejores determinaciones.

Chile hoy cuenta con un marco regulatorio robusto, gracias a la Ley de Eficiencia Energética y al Plan Nacional que aspira a reducir la intensidad energética y el uso ineficiente de recursos hacia 2030. Pero la verdadera prueba no está en la norma, sino en su aplicación efectiva, en la voluntad de transformar la política en resultados medibles. Es por esto que más que una obligación, la eficiencia energética es una oportunidad de crecimiento, ya que posibilita principalmente posicionar a Chile como un actor competitivo en la economía global del futuro. La pregunta entonces ya no es si la eficiencia importa; es quiénes están dispuestos a convertirla en una estrategia central y no solo en un titular del 5 de marzo cuando se conmemora el día mundial de este hito tan relevante para la descarbonización del planeta.

← Volver a noticias