"500 películas en 1 segundo": Las ganancias, la velocidad, los secretos y los peligros del cable chino
La creciente influencia económica y tecnológica de Beijing en Latinoamérica preocupa a Washington, que impuso restricciones de visa a funcionarios chilenos y analiza represalias ante el plan de un cable submarino de fibra óptica que conectaría Chile con China. El profesor Alfonso Kaiser explicó que este cable permitiría una transmisión masiva de datos a alta velocidad y bajo costo.
La creciente influencia económica y tecnológica de Beijing en Latinoamérica ha encendido las alarmas en Washington, esto en medio del debate por el cable de fibra óptica submarino que uniría Chile con China y que hoy derivó en un quiebre total de los diálogos entre el presidente Gabriel Boric y la futura administración de José Antonio Kast, a solo días del cambio de mando.
En este escenario, BioBioChile accedió a un análisis al respecto de Alfonso Kaiser, profesor del Master of Engineering Management de la Universidad de los Andes (Uandes) y especialista en estrategias militares.
Explicó qué implica contar con un cable submarino de fibra óptica que conecte directamente nuestro país con el gigante asiático.
“Es tener una carretera gigantesca que pasa datos a altísima velocidad y de forma muy barata en comparación con el satélite. La única forma de transmitir datos a esa velocidad es a través de un medio físico, que es la fibra óptica”, señaló.
Cómo funciona el cable submarino Chile-China
Kaiser detalló que esta infraestructura crítica digital opera mediante un sistema de multiplexación (DWDS), que permite multiplicar por 80 la capacidad de cada fibra.
Los cables modernos pueden alcanzar entre 80 y 100 terabits por segundo.
“Estamos hablando de transmitir 500 películas en 4K por segundo. La biblioteca del Congreso de Estados Unidos se podría copiar en 1,6 segundos”, afirmó, destacando el volumen masivo de datos que puede circular por este proyecto de conectividad internacional.
Riesgos en seguridad de datos y geopolítica
El académico advirtió que la principal preocupación es el control y resguardo de la información en el marco del proyecto de fibra óptica con China.
“No tengo claro el control de esos datos. Se exponen datos que compartimos en alianzas de seguridad con Estados Unidos a una potencia extranjera que es famosa por copiar, muchas veces a través de copias no autorizadas”, indicó.
“Cuando no tenemos reglas claras respecto del uso de la información, hay un peligro latente de fuga de información vital para nosotros y para nuestros aliados”, concluyó el académico.
La controversia por el cable a días del cambio de mando
El presidente Boric suspendió este martes de forma abrupta la que debía ser su última reunión de traspaso con el presidente electo, José Antonio Kast, y que debía abordar el polémico proyecto del cable submarino entre China y Chile, tras un cruce de declaraciones contradictorias entre ambas administraciones, acusaciones de falta de transparencia y de mentir sobre esta iniciativa.
Boric, que el 11 de marzo entregará el poder, acusó en un breve punto de prensa que Kast llegó al encuentro en La Moneda pidiéndole que retirara sus declaraciones del lunes, en los que aseguró haber hablado con él sobre el proyecto del cable “semanas antes de que fuera una polémica”.
“Desgraciadamente, el presidente electo ha llegado a esta reunión exigiéndome que me retracte de los dichos de que yo le había informado antes respecto de esta situación (del proyecto del cable), como eso es falso y no lo voy a hacer, decidí que las siguientes bilaterales no sucedieran”, afirmó el presidente.
La controversia se abrió el lunes entre los presidentes entrante y saliente luego de que el futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, contradijera a Boric y asegurara que “el presidente electo no fue informado” sobre el tema y que “no tenía conocimiento alguno” en varias conversaciones que se sostuvieron.
El episodio de hoy abre un nuevo escenario en las relaciones entre ambos, a ocho días del cambio de poder.
En el encuentro de este martes, que se preveía largo, también debían participar varios de los ministros de ambos gabinetes para abordar, además del proyecto chino, la situación carcelaria, estado de la economía nacional y otros temas.