Del orden de Ferguson al desconcierto permanente en una década: diez técnicos y la crisis eterna del Manchester United - La Tercera
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Del orden de Ferguson al desconcierto permanente en una década: diez técnicos y la crisis eterna del Manchester United - La Tercera

Manchester United atraviesa uno de los períodos más prolongados de inestabilidad en su historia. La eliminación ante Brighton en la tercera ronda de la FA Cup fue un nuevo hito negativo dentro de una crisis que ya no responde a una temporada específica ni a un entrenador en particular, sino a un proceso acumulativo que se extiende desde el retiro de Alex Ferguson en 2013.

La derrota por 2-1 en Old Trafford dejó al club con la Premier League como único frente. Sin participación europea en la temporada y con un presente irregular en el torneo local, el margen de maniobra se redujo al mínimo. El dato es elocuente: Manchester United no quedaba eliminado en su debut en la FA Cup desde 2014.

El golpe deportivo se produjo en medio de un escenario institucional frágil. Darren Fletcher asumió como entrenador interino tras la salida de Rúben Amorim, despedido luego de 14 meses en el cargo. El portugués fue el noveno técnico, entre permanentes e interinos, desde la salida de Ferguson, una cifra que refleja la falta de continuidad en la conducción deportiva del club. Ahora, Michael Carrick asumirá hasta el final de la temporada.

Este patrón no es nuevo. Desde 2013, el club ha alternado proyectos con perfiles y discursos distintos, sin lograr consolidar una identidad futbolística estable. David Moyes, Louis van Gaal, José Mourinho, Ole Gunnar Solskjaer, Ralf Rangnick, Erik ten Hag y ahora Amorim encabezaron procesos con duraciones y objetivos dispares, pero con un denominador común: ninguno logró sostener resultados.

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Los mejores registros fueron un segundo lugar con Mourinho en la temporada 2017/18 y otro subcampeonato con Solskjaer en 2020/21. Ambos quedaron lejos de una pelea real por el título. Los títulos obtenidos (Europa League, FA Cup, Copas de la Liga) fueron aislados y no alteraron la tendencia general.

En 2018, Mou dejó un diagnóstico que con el paso de los años ganó peso. Tras la eliminación ante Sevilla en la Champions League, habló de la “herencia futbolística” del club, señalando que los entrenadores no solo heredan planteles, sino una cultura condicionada por años de resultados irregulares. En ese momento fue criticado. Hoy, su análisis es citado por medios europeos como una descripción anticipada del problema.

El vecino rico

En paralelo, el contraste con el Manchester City se volvió cada vez más evidente. Mientras el United acumuló cambios de rumbo, el City sostuvo un proyecto continuo, con estabilidad dirigencial, una idea reconocible y una política deportiva coherente. La diferencia se reflejó tanto en títulos como en regularidad competitiva.

La pérdida de valor no se explica solo por los resultados, sino también por la depreciación de varios futbolistas. En contraste, clubes como Chelsea mostraron una valorización positiva en el mismo período.

A nivel deportivo, la eliminación de copas nacionales y la ausencia internacional dejan al United con el objetivo limitado de clasificar a la próxima Champions League vía Premier. Al cierre de la primera mitad de la temporada, el equipo se mueve en la zona media de la tabla, lejos de la pelea por el título y con escaso margen de error.

La designación recurrente de exjugadores como entrenadores interinos (Ryan Giggs, Michael Carrick, Ruud van Nistelrooy y ahora Darren Fletcher) también refleja una dificultad para establecer transiciones claras. La nostalgia ha funcionado como recurso de contención, pero no como solución.

Más de una década después del retiro de Ferguson, el Manchester United sigue sin resolver el mismo problema: cómo reconstruir un club de elite sin la figura que durante 26 años ordenó todas las áreas.

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