Profesoras rociadas con bencina fueron las últimas: Agresiones de estudiantes a docentes aumentan casi un 50%
La semana pasada causó conmoción la
agresión a tres docentes del Instituto Nacional
de Santiago. No solo hubo golpes, sino que además encapuchados con overoles blancos les
El hecho generó rechazo transversal, tanto del municipio encabezado por Mario Desbordes (RN), como del ministro de Educación, Nicolás Cataldo (PC).
Pero este caso no es aislado. Y no solo se da en el marco de incidentes en liceos emblemáticos.
, entre enero y septiembre de este año ya van
87 denuncias de agresiones de estudiantes a personal docente.
41 corresponde a establecimiento particulares subvencionados
, 28 a municipales y 10 a los que están bajo supervisión de los Servicios Locales de Educación Pública, los SLEP.
87 casos representan un aumento de 48,6% si se compara con los 53 que había en el mismo periodo del 2024.
El año pasado terminó finalmente con 92 denuncias en total.
Y son la cifra más alta en 7 años, solo superadas por los 100 que hubo en todo el 2018.
Loreto Orellana, superintendenta de Educación,
pese a este aumento, "es importante tener en consideración que estas denuncias representan el 0,5% del total que se recibieron en el mismo periodo".
Orellana también precisa que "en definitiva, lo que evidencian estas cifras es que
las situaciones de maltrato hacia personas adultas de la comunidad educativa han ido en aumento en los últimos años, posterior a la pandemia".
María Teresa Romero, directora de la Fundación Escuelas Abiertas
"hay una pérdida grave de autoridad, tanto en las escuelas como en la sociedad en general
. La suspensión recurrente de clases, incluida la suspensión de casi dos años durante la pandemia, rompe el vínculo que debe construirse dentro de las comunidades escolares y debilitó la autoridad docente; los equipos directivos están sobrecargados de burocracia, con poco tiempo y recursos para hacerse cargo de construir cultura escolar y dar apoyo y formación socioemocional efectiva y muchos estudiantes reproducen la violencia que viven fuera del colegio. Es el reflejo de un sistema que no está protegiendo a docentes ni estudiantes".
Considera también que "es relevante señalar que, hace poco tiempo, lideres políticos avalaron y promovieron la violencia contra la autoridad, esa actitud frívola y antidemocrática carcome las bases de la sociedad. Los costos los estamos pagando todos, incluidos los profesores agredidos".
Cierra con que "para abordar este problema, todos deben hacerse cargo: En primer lugar, la responsabilidad es del Estado, que debe garantizar condiciones mínimas de seguridad en muchos entornos donde se emplazan los establecimientos; los sostenedores y directivos, a quienes se les ha ido restando autoridad y que deben promover un espacio seguro y con reglas claras; las familias, que deben establecer límites claros y acompañan los procesos formativos; y los propios estudiantes de quienes se espera una actitud de respeto hacia todos los miembros de la comunidad, y en caso de violar reglas de convivencia, asumir las consecuencias de sus actos. Solo cuando cada uno cumple su rol, la escuela puede recuperar el respeto y la seguridad que necesita para enseñar y aprender".