Arreglarán la ruta más importante de Argentina que une con Chile: histórico cambio con fondos privados
El gobierno de Javier Milei anunció la licitación nacional e internacional para la reparación de la Ruta Nacional 7 en el tramo de Mendoza, vital para la conexión entre Argentina y Chile a través del paso Cristo Redentor/Los Libertadores. La novedad histórica es que los trabajos serán realizados por un privado sin fondos públicos, con la implementación de peajes para recuperar la inversión. La concesión abarca la construcción, explotación y mantenimiento de la ruta, incluyendo puentes y nuevos peajes, con una inversión estimada de 300 millones de dólares.
Tras años de quejas de los conductores, finalmente remodelarán la Ruta 7 en el tramo de Mendoza y principal corredor bioceánico en Sudamérica. El gobierno de Javier Milei llamó a una licitación con fondos privados, similar al esquema chileno.
Después de varios años de quejas y vidas perdidas por su deterioro, el gobierno de Javier Milei llamó a licitación nacional e internacional para reparar la Ruta Nacional 7 en el tramo de Mendoza, que conecta Argentina con Chile a través del paso Cristo Redentor/Los Libertadores, el cruce terrestre más importante entre ambos países y el más transitado de Sudamérica.
Tal como había destacado BioBioChile, Milei, cuando era candidato en 2023, había prometido la aplicación de un sistema de obras “a la chilena”, desprendiendo de ese rol al Estado y dándole responsabilidad a los privados.
Como bien es sabido, en Chile el actor privado construye y recibe el derecho de explotar una inversión. Se licita entre empresas privadas la construcción de obras de infraestructura pública mediante un contrato entre el Estado y las firmas concesionarias. Eso pasará en las próximas semanas con la Ruta 7 en Mendoza.
La magnitud del tránsito, tanto turístico como comercial, explica la presión sobre una infraestructura que, hasta ahora, dependía exclusivamente de fondos públicos.
Obra histórica en la Ruta 7 que une Argentina y Chile: los detalles de la concesión
La concesión abarca tareas de construcción, explotación, administración, reparación y ampliación, conservación y mantenimiento, servicios al usuario, explotaciones complementarias para generar ingresos adicionales y la remodelación de más de 20 puentes ubicados sobre la Ruta 7, además de nuevos peajes.
De acuerdo con estimaciones oficiales, la adjudicación a la empresa constructora podría concretarse en julio. Los trabajos comenzarían entre septiembre y octubre de 2026, es decir, abarcarían el próximo verano, época de mayor tránsito donde miles de argentinos cruzan a ciudades como Viña del Mar y La Serena. La inversión rondaría los 300 millones de dólares.
Una ruta que es estratégica para el Mercosur
El gobernador de Mendoza y aliado de Milei, Alfredo Cornejo, celebró la iniciativa y destacó la relevancia internacional del corredor, próximo a ser intervenido.
“La Ruta 7 es clave para el Mercosur, no es sólo para Argentina”, afirmó, al subrayar que actualmente más de 1.000 camiones transitan rumbo a Chile por allí, con un flujo diario muy importante.
Cornejo advirtió que se trata de “una ruta insegura debido al alto tránsito y al deterioro acumulado por muchos años de dejadez de los gobiernos nacionales” y expresó su deseo de que el proceso tenga numerosos oferentes y el financiamiento necesario, dado que “es una ruta que requiere una inversión importante”.
En el plano económico, sostuvo que la Argentina necesita “reformas estructurales que den certidumbre en el futuro” y consideró que no pueden esperarse resultados inmediatos en consumo, empleo o salarios en apenas dos años de gestión.
La ruta más importante es también la más peligrosa
La Ruta 7 en Alta Montaña es uno de los trayectos más exigentes de Argentina. En el tramo mendocino rumbo a Chile, los conductores atraviesan diez túneles y una sucesión de curvas consideradas críticas: Agua de las Avispas, la curva de Guido, la del túnel 12, la de la Mirian, Arroyo Negro, Yeso (donde en 2017 volcó un bus chileno dejando un saldo de 19 muertos) y la curva de la Soberanía, la última antes del túnel Cristo Redentor y el complejo Los Libertadores.
Así, pozos, grietas, señalización deficiente y vastos sectores con deterioro estructural convirtieron el viaje en una experiencia de alto riesgo.