27F: 16 años de enseñanzas - La Tercera
Hoy, hace exactamente 16 años, nuestro país fue desolado por uno de los terremotos más catastróficos de nuestra historia. En medio del dolor, la incertidumbre y la destrucción, surgió también algo más fuerte que el miedo, la convicción de que Chile podía levantarse si trabajábamos juntos.
Como respuesta, un soñador y apasionado por Chile, Felipe Cubillos, junto a otros cientos convencidos del poder de la sociedad civil, dieron origen a Desafío Levantemos Chile, con un objetivo claro: articular la ayuda para llegar con rapidez y eficiencia a quienes más lo necesitaban, uniendo al sector público, al sector privado y a las comunidades.
Quienes hemos trabajado en emergencias durante estos años hemos aprendido que reconstruir no es solo levantar infraestructura, sino comunidades. No se trata únicamente de volver a poner en pie una escuela o una casa, sino de recuperar la esperanza, la dignidad y el sentido de pertenencia. Hemos acertado y también cometido errores. Y seguimos aprendiendo. Porque cada emergencia es distinta, pero todas nos recuerdan lo mismo y es que, detrás de cada cifra, hay personas, familias, historias.
Las emergencias exigen sentido de urgencia y no politización. Las familias necesitan soluciones, no debates estériles. También hemos comprobado que la colaboración público-privada funciona, y que los proyectos más sostenibles nacen desde las propias comunidades, escuchando, co-creando y confiando en su capacidad de salir adelante.
Pero la experiencia también nos deja una convicción profunda: Chile es un país de emergencias. No podemos seguir enfrentándolas solo desde la reacción. Necesitamos avanzar hacia una política pública real, específica y permanente en gestión del riesgo y reconstrucción, que permita prevenir con planificación e inversión, y también responder con eficiencia, coordinación y estándares claros cuando ocurre una catástrofe.
Y no solo enfrentamos desastres naturales. También vivimos un verdadero terremoto social que se manifiesta en brechas educativas, falta de oportunidades y miles de emprendedores que luchan día a día por salir adelante. La educación y el emprendimiento son motores fundamentales para el desarrollo de Chile. Apostar por ellos es apostar por la movilidad social, por la autonomía y por un país más equitativo. En estos años hemos visto los frutos del trabajo colaborativo entre el sector público y privado para avanzar en ambos frentes. Porque el Estado no puede solo. Es clave entregar herramientas concretas para que las personas puedan emprender, crecer y avanzar hacia una educación de calidad.
Hoy, 16 años después, la trascendencia de todos quienes han pasado por Desafío y ya no están, vive en cada uno de nuestros proyectos. Su convicción, entrega y su amor por Chile siguen presentes en cada escuela reconstruida, en cada emprendedor apoyado, en cada familia que vuelve a empezar. Por ellos, y por todo Chile, seguiremos trabajando siempre por un país más justo y humano.
Chile sabe levantarse. Lo ha hecho antes y lo seguirá haciendo. Con humildad, colaboración y esperanza, ese sigue siendo el camino.
Por Florencia Cubillos, subdirectora de innovación Desafío Levantemos Chile.