10 consejos para armar una lista de útiles escolares segura y sin riesgos - La Tercera
Con el regreso a clases, miles de familias comienzan a recorrer librerías, supermercados y comercio informal en busca de las listas escolares. Pero junto con la alta demanda también aumenta la circulación de productos falsificados o sin certificación sanitaria, un fenómeno que no solo afecta el bolsillo: puede implicar riesgos concretos para la salud infantil. “La falsificación de útiles escolares ha tenido un alarmante aumento, ofreciendo al consumidor productos que no cumplen con las exigencias de seguridad sanitaria establecidas por las autoridades de salud. Debido a que los útiles escolares son usados principalmente por niños y niñas, el que estos contengan elementos tóxicos es especialmente grave”, advierte David Rozowski, presidente de Ofesa. A partir de esa alerta, la entidad entrega una serie de recomendaciones para una compra más segura. Prefiere librerías establecidas, supermercados o distribuidores autorizados. En estos lugares existe trazabilidad del producto y mayores posibilidades de reclamo si algo falla. Evitar puestos informales o ventas sin boleta no es un formalismo: es una forma de proteger al consumidor y reducir el riesgo de adquirir productos sin control sanitario. Si el valor está muy por debajo del promedio del mercado, probablemente no se trata de un producto original. Las falsificaciones suelen competir bajando costos a partir de materiales de menor calidad, que pueden ser menos durables y, en algunos casos, potencialmente más riesgosos. El envoltorio entrega muchas pistas. Debe estar bien sellado, con impresión nítida, colores consistentes y sin errores ortográficos. Etiquetas sobrepuestas, logos ligeramente distintos o empaques genéricos son señales de alerta. Las copias suelen fallar en estos detalles. El producto debe indicar marca, fabricante o importador, país de origen, número de lote, instrucciones de uso y advertencias. Si faltan estos datos o aparecen de forma confusa, conviene descartarlo. La transparencia en la información es un requisito básico en productos destinados a menores. Prioriza útiles que indiquen cumplimiento de normas de seguridad y que incluyan advertencias cuando corresponda, como restricciones de edad. Estos sellos no son decorativos: dan cuenta de que el producto pasó por controles formales. Marcadores, pegamentos, plasticinas o correctores con olor muy penetrante pueden contener solventes o compuestos irritantes. Si el olor resulta excesivo incluso antes de usar el producto, es mejor no comprarlo. Una vez en casa, revisa que no destiña con facilidad, que no suelte polvo o residuos y que no tenga bordes filosos o piezas frágiles. En pegamentos o correctores, verifica que el envase no gotee ni esté deformado. En los más pequeños, estos detalles marcan una diferencia importante en términos de seguridad. Para niños y niñas menores, conviene elegir pinturas lavables, marcadores con indicación “no tóxico”, tijeras escolares con punta redondeada y lápices más gruesos que faciliten el agarre. A esa edad, el contacto con la boca es frecuente, por lo que la calidad del material es clave. Muchas falsificaciones copian personajes, colores y tipografías para parecer originales. Si notas pequeñas diferencias en el nombre de la marca o en el logo, puede tratarse de una copia. Estos productos no solo vulneran propiedad intelectual, también pueden estar fabricados sin controles de seguridad. Ante cualquier problema, la boleta es fundamental para ejercer garantía o realizar un reclamo. Además, el empaque permite identificar lote y origen si se detecta alguna alerta sanitaria posterior. En la compra de útiles escolares, elegir productos originales y certificados no es un lujo ni un capricho de marca: es una decisión preventiva. Los niños y niñas manipulan estos materiales todos los días, y su seguridad depende también de la calidad de lo que llevan en la mochila.