España: documentos revelan campañas contra Juan Carlos I para involucrarlo en intento de golpe de 1981
España ha desclasificado documentos sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, revelando campañas para implicar al rey Juan Carlos I en el golpe y debilitar la monarquía como institución democrática. Se menciona la participación de sectores de la derecha radical y se destacan documentos que señalan entrevistas confidenciales del rey con implicados en el golpe. También se revela apoyo internacional a la democracia española tras el fracaso del golpe, incluyendo tensiones con EE.UU.
Escritos desclasificados por el gobierno de España, sobre la intentona golpista del 23 de febrero de 1981, revelan campañas contra el rey Juan Carlos I para implicarlo en el hecho y tener argumentos contra la Corona que hicieran posible “un intento similar en el futuro”; además, mencionan “sectores de la derecha radical”.
Con el título ‘Campaña contra S.M. el rey en relación con el 23 F’, un escrito no firmado incluido en la documentación del Ministerio del Interior relata que tanto los abogados defensores de los “verdaderamente implicados” en el golpe como los grupos políticos y simpatizantes de los acusados “han tergiversado algunos hechos”.
También, agrega el documento, sobre las Fuerzas Armadas se ha tratado de imbuir de manera insistente la idea de que no era posible la intervención de dos generales —Jaime Milans del Bosch y Alfonso Armada— “sin conocimiento previo de su majestad”. Fueron condenados a 30 y 24 años de cárcel, respectivamente, por rebelión.
Fue el martes que el gobierno español aprobó desclasificar todos los documentos en poder de los ministerios de Defensa, Interior y Asuntos Exteriores relacionados con el intento golpista, que incluyen transcripciones de conversaciones entre implicados e informes militares, policiales y de inteligencia.
Aquel 23 de febrero de 1981, el teniente coronel de la Guardia Civil —policía armada— Antonio Tejero irrumpió con pistola en mano en el Congreso al mando de un grupo de agentes y secuestró a los diputados y al Ejecutivo, que estaban reunidos en pleno para votar la elección de un nuevo presidente del gobierno.
Varios jefes militares se unieron a la rebelión, que se frustró cuando el rey Juan Carlos, jefe de las Fuerzas Armadas, ordenó a las autoridades civiles y castrenses, en un discurso televisado, que tomaran las medidas necesarias “para mantener el orden constitucional”.
Un documento desclasificado refleja que en esos círculos “se dan por seguras algunas entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el rey” con algunos de los principales implicados, y se menciona que “alguien muy importante de la Casa Real se ha entrevistado con el general Armada, matizando con él comportamientos de la vista oral del proceso” que iba a comenzar días después.
Otro de los documentos, manuscrito y anónimo, sobre el intento de golpe de Estado analiza los fallos cometidos y considera que el primero de ellos fue “dejar al Borbón (rey Juan Carlos) libre y tratar con él como si fuese un caballero”.
Como sugerencia tras el fracaso del golpe, y para “actuaciones sucesivas”, se considera al monarca un “objetivo a batir y anular”. Está incluido en el apartado titulado ‘Militares españoles dan unas consignas sobre lo que se debe hacer después del 23F’.
Conforme a este documento, los militares estaban convencidos de que el rey seguiría adelante en “su intento suicida de tener un gobierno con los socialistas”. Aparte, un informe de los servicios de inteligencia revela que seis miembros o bien conocían los preparativos de la asonada antes o bien planificaron un “apoyo operativo” al golpe de Estado y luego trataron de encubrir su participación.
Apoyo internacional y polémica con Estados Unidos
Varias potencias como Alemania y el Reino Unido mostraron apoyo a la joven democracia española por el fracaso del golpe de Estado, incluso Fidel Castro felicitó al rey Juan Carlos.
Los documentos muestran también cómo se evitó el “conflicto diplomático” con Estados Unidos en relación con el secretario de Estado Alexander Haig.
Preguntado por periodistas el mismo 23 de febrero, Haig aseguró que el intento de golpe era “un asunto interno”, lo que causó tensión y malestar en España.