México entrenó a puertas cerradas por crisis de seguridad previo al duelo con Islandia
La selección de México entrenó bajo un régimen de total hermetismo y a puerta cerrada como consecuencia de la grave crisis de seguridad que afecta al territorio mexicano. El plantel encabezado por el seleccionador mexicano Javier Aguirre debió modificar su planificación en la ciudad de Querétaro para resguardar la integridad de los futbolistas ante la ola de violencia que sacudió al país.
La medida se tomó tras los enfrentamientos registrados el pasado domingo derivados de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, durante un operativo militar en Jalisco. La situación provocó que la Secretaría de Gobierno ordenara la suspensión total de actividades escolares en la zona, lo que permitió que decenas de niños asistieran a las afueras del hotel de concentración para saludar a sus ídolos.
Pese al clima de tensión, figuras como el guardameta de América, Angel Malagón, y los delanteros de Guadalajara, Armando González y Roberto Alvarado, se detuvieron para firmar autógrafos antes de abordar el autobús. El equipo abandonó el hotel por la entrada principal bajo una moderada presencia policial para intentar reducir la ansiedad de los aficionados presentes en el sector centro-norte de la capital.
Tras cumplir con este compromiso en Querétaro, la planificación del equipo de Javier Aguirre contempló un segundo duelo de carácter amistoso frente a Portugal. Dicho partido se llevará a cabo el 28 de marzo en el Estadio Azteca de Ciudad de México, donde se espera que la situación de orden público se encuentre normalizada para recibir al conjunto europeo.