Magallanes inaugura la primera ruta operacional con e-combustibles y proyecta una nueva industria energética
El proyecto Ruta Cero combina vehículos híbridos y combustibles sintéticos producidos con hidrógeno verde en la planta Haru Oni. Estos vehículos pueden reducir emisiones hasta en un 40% menos que los de tecnologías convencionales, sin modificar motores ni infraestructura existente.
La iniciativa es impulsada por HIF Global, en alianza con Toyota Chile y la empresa de arriendo de vehículos MITTA, con la colaboración de Transpetrol. El objetivo es recorrer más de 30.000 kilómetros en la Patagonia utilizando vehículos híbridos autorrecargables abastecidos con gasolina sintética producida en la planta Haru Oni, ubicada a 40 kilómetros de Punta Arenas y cuyo nombre en lengua Selk’nam y Tehuelche significa “tierra del viento”.
El gran beneficio en el uso de estos autos híbridos es que emiten un 40% menos de las emisiones respecto de tecnologías convencionales, considerando su ciclo de producción. A diferencia de la electromovilidad pura, esta alternativa no requiere modificaciones estructurales en motores ni infraestructura adicional de carga, lo que permite integrarse al parque automotor existente.
Durante el lanzamiento, realizado en el Hotel José Nogueira, Juan Eduardo Gallardo, gerente de HIF Magallanes, destacó que el valor diferenciador del piloto es su carácter complementario. “Cualquier vehículo puede utilizar nuestro e-combustible sin modificaciones. Esto permite avanzar en descarbonización sin excluir tecnologías ni usuarios”, afirmó.
El concepto apunta a uno de los principales desafíos de la transición energética: cómo reducir emisiones en sectores donde la electrificación total aún enfrenta barreras técnicas, económicas o territoriales.
Desde Toyota Chile, su director ejecutivo, Ignacio Funés, enmarcó la iniciativa dentro de la estrategia multivía de la compañía hacia la carbono neutralidad al 2050. “No se trata de enamorarse de una tecnología específica, sino del problema de fondo y cómo resolverlo: reducir emisiones en distintos contextos geográficos y regulatorios”, señaló.
La empresa ha sostenido que la combinación de híbridos, eléctricos a batería, hidrógeno y combustibles sintéticos puede acelerar el proceso de transición, especialmente en países donde la infraestructura de carga eléctrica aún es incipiente fuera de los grandes centros urbanos.
Haru Oni
El núcleo industrial del proyecto es la planta Haru Oni, operada por HIF en la Pampa Magallánica. Allí se produce hidrógeno verde mediante electrólisis del agua utilizando energía eólica. Posteriormente, ese hidrógeno se combina con CO₂ capturado para sintetizar combustibles líquidos compatibles con motores tradicionales.
Rodrigo Delmastro, gerente general de HIF Energy, explicó que el aislamiento geográfico de la región fue un catalizador para el desarrollo tecnológico. “Estamos lamentablemente desconectados físicamente del resto del país. La pregunta era cómo transportar energía renovable a gran escala. La respuesta fue empaquetarla en combustible sintético”, indicó.
El proceso permite convertir energía eólica —abundante en Magallanes, donde los factores de planta superan ampliamente el promedio nacional— en un producto exportable por vía marítima, sin necesidad de nuevas redes eléctricas de larga distancia.
Aunque la actual producción es demostrativa, el proyecto se inserta en un mercado global emergente. La Unión Europea ya ha aprobado marcos regulatorios que exigirán porcentajes crecientes de combustibles sostenibles en aviación y transporte marítimo, sectores considerados “difíciles de electrificar”. En ese contexto, Chile busca posicionarse como proveedor estratégico de e-combustibles y elevar los estándares.
El alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, enfatizó la relevancia territorial del proyecto. “El cambio climático es una realidad visible en nuestra región. Desde Magallanes podemos aportar soluciones concretas al país y al mundo”, sostuvo.
La región combina condiciones geográficas singulares explicó el edil: recursos eólicos de clase mundial, disponibilidad de territorio, acceso portuario y cercanía a rutas marítimas estratégicas. Esa combinación es la que ha despertado interés internacional y ha posicionado a Magallanes como potencial hub energético del Cono Sur, agregó.
Mercado y escalabilidad
En el corto plazo, la industria apunta a nichos específicos donde el valor ambiental justifique un sobrecosto inicial, particularmente en aviación, transporte marítimo y flotas corporativas con metas de reducción de emisiones.
Ignacio Correa, gerente general de MITTA, destacó que el piloto permitirá a clientes corporativos experimentar la tecnología en condiciones reales de arriendo de vehículos. “Existe interés creciente por soluciones que reduzcan la huella de carbono sin alterar operaciones”, afirmó.
La jornada del lanzamiento culminó en una estación de servicio de Transpetrol en la Ruta 9 Norte de la Pampa Magallánica, donde uno de los vehículos híbridos realizó la primera carga pública del piloto. Más allá del simbolismo, el hito representa la entrada de Chile en la fase operacional de una industria que hasta ahora se mantenía en etapa experimental.