Lo hicieron cavar su propia tumba: Condenan a ocho exsoldados por ejecutar a compañero de 18 años en 1973
17.02.2026 / 15:31
El crimen del joven que cumplía el Servicio Militar Obligatorio ocurrió luego de que fuera considerado “desertor” por no reintegrarse oportunamente a la unidad tras el 11 de septiembre.
Este lunes, la Corte de Apelaciones de Temuco confirmó la condena a exsoldados que ejecutaron a uno de sus compañeros en Villarrica en el año 1973.
En concreto, se condenó a ocho conscriptos del Ejército, a la época de los hechos, por su responsabilidad en el delito consumado de homicidio calificado de José Gastón Buchhorsts Fernández, también conscripto del Regimiento Cazadores de Valdivia.
En fallo unánime, la Primera Sala del tribunal de alzada confirmó la sentencia que condenó a los entonces conscriptos Rigoberto Becerra Fica, Ernesto Flores Colimán, Waldo Eugenio Salinas Núñez y René Miguel Sáez Gómez, fijando la pena en siete años de presidio efectivo, más las accesorias legales de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condenas.
En tanto, a los acusados H.W.C.R., Hernán Agustín Rodríguez Leyton, Víctor Hugo Hermosilla Reinoso y Luis Edmundo Riveros Soto se les condenó a penas de cinco años de reclusión, cumplimiento efectivo sustituido por la libertad vigilada intensiva, más accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras duren las condenas, como coautores.
En materia civil, la Corte de Apelaciones confirmó la sentencia que condenó al Estado a pagar una indemnización por concepto de daño moral al hermano de la víctima, fijando su monto en $100.000.000.
Los hechos
“Con el pasar de los días y por la situación que imperaba en el país, no se presentó oportunamente en su unidad militar, por lo que el padre decidió acompañarlo para excusar esta situación, lo que sucedió días posteriores al 11 de septiembre. Al llegar a la guardia, José decidió no entrar a esta, señalando su padre que iría a realizar unas compras, no regresando a la unidad militar”, se agrega en el escrito.
Posteriormente, una patrulla compuesta por los hoy condenados al mando del teniente Rodríguez Rigo-Richi fue la encargada de trasladar a José hasta Villarrica, con el fin “de buscar armamento en el sector, pues el propio Buchhorsts habría indicado ello, recorriendo varios sectores en los faldeos del volcán Villarrica, sin hallar lo buscado. Ante esto, el teniente Rodríguez ordenó al joven José excavar y, cada cierto momento, le requería que ingresara dentro de ella, ya que el propósito era hacer su propia tumba. Una vez terminada, ordenó a los soldados conscriptos disparar en contra de Buchhorsts, efectuándolo todos los soldados presentes, ejecutándolo y enterrándolo en ese mismo lugar”.
Al tiempo, y tras no lograr tener noticias de José, otros familiares viajaron en diversas oportunidades a Valdivia, entrevistándose con un fiscal militar, quien les señaló que a José “lo habían llevado a un sector camino al volcán Villarrica, pero al intentar escapar, se le habría aplicado la Ley de Fuga, siendo ejecutado en el lugar y que su cuerpo habría quedado sepultado en ese sitio, no informándoles la ubicación, ni permitiéndoles buscar su cuerpo“.