Superhombre | Por Guillermo Bilancio
politica

Superhombre | Por Guillermo Bilancio

La figura de Kast pareciera encajar en esta etapa en la que, en términos de Nietzsche, aparece quien afirma la vida con sus propios valores y voluntad de poder, es decir, el superhombre.

Las últimas semanas no han sido fáciles en relación a la imagen proyectada por José Antonio Kast en diferentes sectores políticos, sociales y, especialmente, en los sectores de mayor presencia intelectual.

Y esas críticas no solo parten del sector opositor (aún en el gobierno), sino que son nubarrones que empiezan a cubrir a los propios partidarios y a quienes sin serlo le otorgaron el voto frente a un supuesto mal peor. Lo deseable es que las críticas sean solo eso y no se conviertan en fuego enemigo y menos aún en fuego amigo, lo que debilitaría aún más la imagen presidencial y sembraría dudas en un gobierno que necesita ser convincente y sólido desde el primer día de asumir.

Más allá del entusiasmo, hay que ayudar a la esperanza con acciones presentes que permitan dar claridad a un futuro posible. Y las señales parten desde el primer momento y no del conformismo de “lo importante es lo que haga cuando asuma”.

Frente a este escenario, la pregunta que surge es: ¿Qué se espera de Kast?

¿Acaso Chile está esperando a ese superhombre que restaure los valores tradicionales supuestamente destruidos por el impulso progresista del gobierno anterior?

¿Acaso Kast tiene la solidez intelectual para convertirse en quien vuelva a recrear antiguos valores y así superar el vacío existencial?

¿O simplemente Chile está esperando mejorar la seguridad, darle algo de respiro al bolsillo de la gente y con eso exigir efectividad en el nuevo gobierno?

Pedirle a Kast que sea un impulsor de la evolución cultural y social es una utopía. Pedirle efectividad en su gobierno es posible si puede dirigir a un equipo que mejore la actualidad económica y social con más profesionalidad que creencias, porque hay que resolver la vida terrenal de las personas y para eso el presidente electo debe entender que sólo enfocado en la comodidad y en la seguridad, no se alcanzan objetivos de crecimiento y desarrollo, los que exigen creatividad por sobre la mediocridad.

Lo que si hay que pedirle a Kast es que sea efectivo, no un estadista ni un filósofo porque no lo va a ser. Pero para ser efectivo tiene que tener claridad de pensamiento que se refleje en el lenguaje, tanto en el relato como en los gestos y en sus relaciones. Y esa claridad es la que debe transmitir a un equipo de gobierno que debe estar convencido en que no hay que restaurar viejos valores, sino hacerse cargo de la evolución.

Esperemos a un presidente, no a un superhombre.

← Volver a noticias