Antes de la Fiesta de la Primavera: los rituales que marcan la cuenta regresiva del Año Nuevo Chino
Por Fabián Pizarro Arcos
A medida que se acerca el Año Nuevo Chino, también conocida como Fiesta de la Primavera, la celebración no comienza el mismo día del cambio de calendario lunar, sino mucho antes.
Previo a la gran celebración, las familias chinas viven una intensa etapa de preparativos que combinan organización doméstica, simbolismo cultural y renovación espiritual.
Estos días no son meramente logísticos: constituyen una secuencia ritual que articula valores como la previsión, la armonía social, la transmisión generacional y el deseo de prosperidad.
Estos son los primeros cuatro días:
Día 10: Limpieza profunda del hogar
Diez días antes de la Fiesta de la Primavera comienza uno de los rituales más significativos del calendario cultural chino: la limpieza profunda del hogar. Esta práctica, conocida popularmente como sao chén (扫尘), simbólicamente, representa la expulsión de la mala suerte, las energías negativas y los infortunios acumulados durante el año que termina, preparando el espacio físico y espiritual para la llegada de un nuevo ciclo.
Durante este día, las familias limpian a fondo cada rincón de la casa: pisos, ventanas, techos, muebles, cortinas y objetos decorativos. Se sacan elementos viejos, se ordenan espacios olvidados y, en muchos casos, se desechan objetos rotos o inútiles, como una forma de "hacer espacio" para lo nuevo. En la cultura china, el desorden está asociado al estancamiento energético, por lo que esta limpieza tiene un fuerte componente simbólico ligado al equilibrio y la armonía.
Día 9: Compra de provisiones y decoración festiva
A nueve días de la Fiesta de la Primavera, las ciudades y pueblos chinos comienzan a transformarse visiblemente. Es el día destinado a la compra de provisiones y decoración festiva, una actividad que combina logística familiar, simbolismo cultural y ambiente colectivo de celebración. Mercados, ferias temporales y centros comerciales se llenan de colores, aromas y sonidos característicos de esta época.
Las familias adquieren alimentos que serán utilizados tanto en la víspera como durante los primeros días del Año Nuevo. Entre ellos destacan arroz, harina, carne de cerdo, pollo, pescado, frutas como mandarinas y naranjas, frutos secos y dulces tradicionales. Cada producto tiene un significado: las frutas cítricas simbolizan prosperidad, los dulces auguran un año "dulce" y abundante, y el pescado representa excedencia y riqueza.
Paralelamente, se compran elementos decorativos esenciales. Los sobres rojos (hongbao), destinados a regalos de dinero, se adquieren en grandes cantidades. También se compran faroles rojos, figuras del animal zodiacal del año entrante, recortes de papel (jianzhi), imágenes del dios de la fortuna (Cai Shen) y, especialmente, las coplas de primavera (chunlian), que serán colocadas días después.
Este día refleja el carácter colectivo de la Fiesta de la Primavera. No es solo una preparación privada: las calles se llenan de puestos, los barrios se iluminan y se respira una sensación de expectativa compartida. En muchas ciudades, los mercados de Año Nuevo se convierten en espacios culturales donde se venden productos artesanales y se revive la tradición.
Desde el punto de vista cultural, estas compras simbolizan la previsión, la abundancia y el deseo de comenzar el año sin carencias. Tener la despensa llena es una señal de estabilidad y buen augurio, valores profundamente arraigados en la mentalidad china.
Día 8: Preparación de alimentos tradicionales
Ocho días antes del Año Nuevo Chino, la cocina comienza a ocupar un rol central en la vida familiar. Es el momento de iniciar la preparación de alimentos tradicionales que no solo serán consumidos durante la víspera, sino también en los días siguientes, cuando cocinar está menos permitido por superstición o por descanso familiar.
Uno de los platos más emblemáticos que se comienza a preparar son los jiaozi, ravioles chinos cuya forma recuerda a los antiguos lingotes de oro. Su elaboración es un acto colectivo: varias generaciones se reúnen para amasar, rellenar y cerrar los dumplings, convirtiendo la cocina en un espacio de transmisión cultural. En algunas familias, se esconde una moneda dentro de uno de ellos, como símbolo de suerte para quien lo encuentre.
Este día no es solo culinario, sino también educativo. Los mayores enseñan a los más jóvenes recetas, significados y rituales asociados a cada plato. Así, la comida se convierte en un lenguaje cultural que transmite valores, historia y deseos colectivos.
Día 7: Colocación de coplas y adornos rojos
Siete días antes de la Fiesta de la Primavera llega uno de los momentos más visibles y simbólicos de los preparativos: la colocación de coplas de primavera y adornos rojos. Las puertas de casas, negocios y edificios se transforman en lienzos cargados de mensajes auspiciosos.
Las chunlian son poemas breves escritos en papel rojo, con caracteres negros o dorados, que expresan deseos de prosperidad, felicidad, longevidad y éxito. Se colocan en pares a ambos lados de la puerta principal, siguiendo normas de simetría y armonía. En el centro suele ubicarse un carácter grande, como "fu" (福), que significa fortuna, a veces colocado al revés para simbolizar que la suerte "ha llegado".
El color rojo domina este día. En la cultura china, el rojo ahuyenta los malos espíritus y atrae la buena fortuna. Faroles, recortes de papel y ornamentos decoran ventanas y paredes, creando una atmósfera festiva que anuncia la cercanía del nuevo año.
Este ritual combina estética, caligrafía y creencias populares, y refleja la importancia del lenguaje escrito como portador de buenos deseos y energía positiva.
Día 6: Resolución de deudas y conflictos
Seis días antes del Año Nuevo, la atención se traslada a un plano más personal y social: resolver deudas y conflictos pendientes. En la tradición china, comenzar el año con cuentas por pagar o disputas abiertas es considerado un mal presagio.
Este día se destina a saldar deudas económicas, devolver objetos prestados y cerrar asuntos pendientes. Pero también tiene una dimensión emocional: ofrecer disculpas, reconciliarse y restablecer relaciones dañadas. La armonía social es un valor central del pensamiento confuciano, y este día lo pone en práctica.
Liberarse de cargas materiales y emocionales simboliza un comienzo limpio y equilibrado, en sintonía con el espíritu del Año Nuevo.
Así, entre la limpieza profunda, los mercados colmados de rojo, la cocina convertida en escuela familiar, las puertas cubiertas de buenos deseos y las reconciliaciones silenciosas, el Año Nuevo Chino comienza mucho antes de la medianoche lunar.
No es solo una fecha en el calendario, sino un proceso consciente de preparación material y espiritual. Cada gesto -barrer, comprar, cocinar, escribir, perdonar- forma parte de una construcción colectiva que busca asegurar armonía, prosperidad y equilibrio para el ciclo que se inicia.
Cuando finalmente llega la Fiesta de la Primavera, el nuevo año no irrumpe de improviso: ya ha sido sembrado en los días previos, en cada hogar y en cada calle iluminada.