Huaso Castillo: Una nueva generación de la tradición folclórica del Maule
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Huaso Castillo: Una nueva generación de la tradición folclórica del Maule

Christopher Méndez Castillo, conocido como el Huaso Castillo, es un cantante de folclore de 32 años en Linares. Desde los 9 años, se unió a Cantares Campesinos, un grupo surgido de la Radio Soberanía en los 2000. A pesar de alejarse temporalmente del canto campesino durante sus estudios en Santiago, volvió motivado por músicos jóvenes. Aunque trabaja en construcción, sigue siendo solicitado para presentaciones. Autodidacta, su aprendizaje se basa en la escucha, al igual que las cantoras campesinas.

Su primer acercamiento a este repertorio ocurrió cuando tenía nueve años, al integrarse a la agrupación Cantares Campesinos, conformada por vecinas y vecinos de la provincia. El colectivo surgió a partir de un programa de la Radio Soberanía, emitido a comienzos de los años 2000. Fue el locutor René Valenzuela Romero quien impulsó la convocatoria. “Empezaron a llegar muchas, muchas cantoras”, contó Christopher Méndez.

En ese espacio, integrado mayoritariamente por mujeres adultas y adultas mayores, Méndez era el único niño. Su incorporación no respondió a un plan definido. “La verdad no tengo tan claro el cómo fue el que yo llegué a ese espacio”, comentó. Recordó haber participado en concursos radiales, enviar poemas y compartir canciones aprendidas en el colegio, hasta que fue invitado a la radio y luego a las actividades comunitarias que organizaban las cantoras.

Durante su juventud se trasladó a Santiago para estudiar construcción civil; se distanció por un tiempo del canto campesino. Sin embargo, el contacto con músicos jóvenes interesados en el folclore resultó decisivo para retomar el camino. “Ayuda mucho el tener personas contemporáneas a uno que le interesa el tema”, afirmó. Entre ellos destacó a Mauricio Vega, con quien comparte en la música hace más de 10 años.

Con el paso del tiempo, su experiencia se expandió hacia otros lugares, mateadas, celebraciones costumbristas, trillas y encuentros familiares como bautizos o matrimonios, instancias donde el repertorio tradicional continúa siendo parte de la vida comunitaria. Hoy, aunque trabaja en el área de la construcción, Christopher sigue siendo convocado para presentaciones en actividades públicas y privadas.

Sin formación musical formal —“no sé leer partituras”, reconoció—, su aprendizaje ha sido autodidacta, basado en la escucha, al igual que muchas cantoras campesinas que aprendían observando y oyendo a sus madres o abuelas.

Actualmente reside en San Javier, desde donde combina su trabajo en la construcción con la música, desplazándose por distintos puntos de la Región.

Para el Huaso Castillo, el canto campesino “es una práctica que hace honor a este sentido de pertenencia que tenemos como comunidad”, sostuvo. En un escenario donde la población urbana ha crecido, pero donde persisten raíces rurales, este repertorio funciona como un puente con el pasado. “Uno todavía va a cantar a la ciudad y te dicen: ‘mi abuelita cantaba esta tonada’”.

Ese reconocimiento, transmitido de generación en generación, es lo que da sentido a su trabajo. “Si bien creció mucho la ciudad, aún tenemos en el corazón el amor por el campo”, concluyó.

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