Centros de esquí cuestionan cierres preventivos de caminos y piden al gobierno revisar protocolos de acceso a la montaña
politica

Centros de esquí cuestionan cierres preventivos de caminos y piden al gobierno revisar protocolos de acceso a la montaña

El gremio advirtió que los cierres afectan una temporada que se extiende por 90 a 100 días y propone avanzar hacia un nuevo modelo de gestión de riesgo y coordinación público-privada.

La Asociación de Centros de Ski de Chile (Aceski) manifestó este jueves su preocupación por los “reiterados cierres preventivos” de caminos de acceso a los centros de montaña y llamó al gobierno a revisar los criterios utilizados para adoptar esas medidas, que, según el gremio, están afectando el desarrollo de la temporada invernal.

La organización apuntó particularmente a la situación de la Ruta G-21 (Camino a Farellones) y el Paso Internacional Los Libertadores. Si bien reconoció que la seguridad de las personas debe ser la prioridad frente a eventos meteorológicos complejos, planteó que es necesario revisar la manera en que se están determinando las restricciones.

“Chile es un país de montaña. Resulta contradictorio que, precisamente cuando comienza a nevar -condición indispensable para el funcionamiento de nuestra industria-, la respuesta sistemática sea impedir el acceso a ella”, sostuvo Aceski, que agregó que “los centros de esquí existen porque nieva” y que no resulta razonable que esa condición termine convirtiéndose “por sí sola, en la causa para paralizarla”.

El caso de Portillo

Uno de los principales argumentos del gremio apunta a la extensión de la temporada. De acuerdo con Aceski, la actividad de nieve en Chile se desarrolla, en promedio, durante 90 a 100 días al año.

En ese sentido, la asociación puso como ejemplo la situación de Portillo, cuyo acceso, aseguró, “ha permanecido 23 días cerrado, pese a que durante la última semana las condiciones del camino se han mantenido completamente despejadas”.

Para el gremio, esto implica que uno de los principales destinos de montaña del país “ha visto comprometida cerca de una cuarta parte de su temporada por una medida administrativa”, escenario ante el cual planteó que es legítimo preguntarse si los criterios utilizados logran un equilibrio adecuado entre la protección de las personas y el desarrollo de la actividad.

La asociación advirtió que las consecuencias se extienden más allá de los propios centros de esquí. Según las cifras entregadas por el gremio, más de 18 mil familias dependen de la actividad de nieve y montaña en Chile, mientras que la industria aporta más de US$280 millones anuales a la economía, además de dinamizar sectores como el comercio, la hotelería, el transporte y la gastronomía.

A ello sumó el impacto sobre el turismo internacional. Aceski sostuvo que cada invierno llegan al país visitantes provenientes de mercados como Brasil, Argentina, Perú, Uruguay y Estados Unidos específicamente para practicar deportes de montaña, algunos de los cuales se encuentran con los caminos cerrados una vez que ya arribaron a Chile.

Piden una mesa permanente

Frente a este escenario, el gremio descartó que la discusión deba plantearse como una elección entre seguridad y actividad económica. Su propuesta es avanzar hacia un sistema de gestión de riesgo que contemple información en tiempo real, monitoreo permanente, coordinación con los operadores, restricciones graduales, exigencias de equipamiento invernal y cierres focalizados cuando las condiciones lo requieran.

Aceski planteó además avanzar hacia una Política Nacional de Gestión de la Montaña que permita compatibilizar la protección de las personas con el desarrollo económico, social y turístico de las zonas cordilleranas.

Para ello, llamó al gobierno y a las autoridades competentes a conformar una mesa permanente junto a organismos técnicos y representantes de la industria, destinada a revisar los protocolos vigentes y desarrollar un nuevo modelo para la gestión de los caminos, que incluya también las inversiones necesarias en personal y maquinaria.

“Chile no puede seguir reaccionando a la nieve como si fuera una emergencia extraordinaria”, sostuvo la asociación, que cerró su declaración señalando que el país “debe aprender a convivir con la nieve y no a paralizarse por ella”.

← Volver a noticias