Cuba tiene millonarias deudas con al menos 14 países y reitera que no puede pagar por culpa de EEUU
Cuba y sus principales acreedores del Club de París reconocieron los esfuerzos de la isla para cumplir con sus compromisos de deuda. La delegación cubana expuso la compleja situación económica, destacando las sanciones de EEUU como obstáculo para su desarrollo. Acordaron modificar los términos de acuerdos anteriores debido a la imposibilidad de cumplirlos. Cuba había incumplido parcialmente en 2019 y 2020, solicitando una moratoria.
Una delegación del Gobierno cubano, encabezados por el viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva, se reunió en París con representantes de más de una docena de países.
En ese sentido, la parte cubana subrayó que las sanciones de EEUU se han recrudecido hasta “niveles sin precedentes” en este segundo mandato del presidente Donald Trump, medidas que constituyen “el principal obstáculo” de la isla para su desarrollo.
Tanto Cuba como sus contrapartes subrayaron la importancia de mantener “los vínculos constructivos alcanzados” en este ámbito.
Cuba y el Club de París acordaron en enero de 2025 modificar los términos de los acuerdos de 2021 y 2015 ante la imposibilidad cubana para satisfacer sus compromisos.
El grupo de acreedores indicó en un comunicado que el nuevo pacto ofrecía a La Habana “condiciones más ventajosas para hacer frente a sus dificultades económicas y financieras en los próximos años”, así como la posibilidad de “preservar” las relaciones financieras entre las partes.
Cuba firmó en 2015 un histórico acuerdo con el Club de París, que le condonó 8.500 millones de dólares de una deuda total de 11.000 millones, con el compromiso de La Habana de pagar en plazos el importe restante hasta 2023.
El país caribeño incumplió parcialmente sus obligaciones en 2019, y en 2020, en plena crisis económica por la pandemia, se declaró incapaz de satisfacer los pagos correspondientes.
Entonces solicitó una moratoria de dos años para un total de unos 200 millones en pagos atrasados. El Club de París sólo aceptó retrasar un año los plazos, con la posibilidad de renegociar.
A mediados de 2021, las partes acordaron un plazo adicional para los compromisos adquiridos en 2015.
La pandemia, las sanciones estadounidense y fallidas políticas económicas y monetarias han agravado problemas estructurales de décadas de la economía isleña.