"Vender EEUU": La arriesgada arma financiera con que Europa podría dañar la economía estadounidense
Las tensiones entre EEUU y Europa por la posible compra de Groenlandia han llevado a especulaciones sobre una estrategia llamada 'Vender EEUU' donde la UE promovería la venta de bonos estadounidenses para dañar su economía. Aunque Trump amenazó con represalias, expertos ven esta idea como improbable debido a posibles consecuencias negativas para la economía europea. A pesar de la reacción de los mercados tras las amenazas de Trump, la venta de bonos por fondos como AkademikerPension y Alecta ha generado preocupación. Europa, siendo uno de los mayores prestamistas de EEUU, podría influir en los mercados, pero expertos dudan de la efectividad y advierten sobre posibles repercusiones negativas para la UE.
La reciente tensión entre EEUU y Europa tras las amenazas de Donald Trump para hacerse con Groenlandia han disparado las especulaciones sobre una posible campaña del bloque comunitario para alentar la venta de bonos estadounidenses como forma de dañar la economía del gigante norteamericano.
¿Se viene un gran “Vender EEUU” desde Europa?
A pesar de que el deshielo provocado por un principio de acuerdo sobre Groenlandia lo hace todavía menos posible, Trump ya advirtió este jueves desde el Foro de Davos de que respondería con “grandes represalias” si los países europeos impulsan una venta coordinada de activos estadounidenses.
Las especulaciones crecieron al calor de las amenazas de Trump de imponer aranceles a los países que habían anunciado el envío de tropas a la isla del Ártico, a lo que la UE podría haber respondido con nuevos gravámenes a las importaciones desde EEUU e incluso con su nuevo instrumento anticoerción.
En este contexto, el fondo danés de pensiones AkademikerPension anunció la venta de su cartera de US$100 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, una estrategia que el miércoles replicó el fondo sueco Alecta.
Los europeos, entre los mayores tenedores de deuda de EEUU
Además, varios países europeos y socios de la OTAN se encuentran entre los mayores inversores en deuda pública estadounidense, de acuerdo con los datos de la Reserva Federal.
Reino Unido es el segundo de la lista, por detrás de Japón, con US$888.000 millones, pero después se encuentran otros como Bélgica (US$481.000 millones), Luxemburgo (US$426.000 millones), Francia (US$376.000), Irlanda (US$340.000), Noruega (US$218.000) o Alemania (US$109.000 millones).
Europa, por tanto, tiene “al menos teóricamente una capacidad de influencia” en este ámbito, señala ING. El problema es que la mayor parte de esta deuda está en manos privadas: “Hay poco que Europa puede hacer para forzar a los inversores privados europeos a vender activos en dólares, sólo podría intentar incentivar las inversiones en activos en euros”.
La pregunta es si realmente Europa tiene capacidad para provocar así un daño significativo sobre la economía estadounidense. En una conversación en EFE, el analista principal de Oxford Economics, John Canavan, explica que “podría tener un impacto negativo, pero sería relativamente modesto y duraría lo que costase absorber” ese movimiento.
A su juicio, el mercado de capitales estadounidense es lo suficientemente “grande y líquido” como para recibir el golpe sin mayores sobresaltos, encontrar compradores y además conseguir que el daño sea, en todo caso, temporal.
En una línea similar, el analista del centro de estudios europeos Bruegel Nicolas Véron opina que impulsar una estrategia así sería “muy arriesgada”, porque podría tener “consecuencias muy negativas” para una UE que tiene ahora un “sistema financiero abierto en el que los inversores están protegidos”.
“Si cambias esa percepción, la UE sería menos atractiva como destino de inversión y podría impactar en el modo en que los gobiernos acceden a los mercados”, explica, también en conversación con EFE. En otras palabras: el movimiento se podría volver en contra y provocar una subida de los tipos de interés en la deuda soberana de los Estados miembros de la Unión.
En todo caso, el principio de acuerdo que anunció Trump con respecto a Groenlandia aleja todavía más una medida que, de llevarse a cabo, llevaría las relaciones entre ambas potencias a territorio “desconocido”, en opinión de Véron.