PAES 2026: Mejoran puntajes, pero se profundizan las brechas por tipo de colegio
otros

PAES 2026: Mejoran puntajes, pero se profundizan las brechas por tipo de colegio

El aumento en los puntajes PAES 2026 y el hecho de que algo más de la mitad del Top 10% provenga de colegios con financiamiento público —agrupando subvencionados, de administración privada, con municipales y SLEP— ha sido leído por algunos como una señal alentadora.

Sin embargo, un análisis más fino muestra otra realidad: cuando se pasa de promedios y participaciones a distribuciones y probabilidades, las brechas por tipo de colegio no solo persisten, sino que se profundizan.

La comparación de los procesos de admisión 2004, 2016 y 2026 muestra que la distribución de puntajes mantiene un patrón muy estable.

En 2026, los colegios particulares pagados —que representan 12% del estudiantado— concentran 49,7% del Top 10% y 59,8% del Top 5%.

En términos probabilísticos, un alumno de este sector tiene un 40,2% de probabilidad de ubicarse en el Top 10% y un 24,1% en el Top 5. Los particulares subvencionados, que reúnen al 53% de los estudiantes, se sitúan en una posición intermedia. En cambio, municipales y SLEP —34% de la matrícula— aportan solo el 13,2% del Top 10% y el 10,1% del Top 5%.

En la parte baja ocurre lo inverso: los particulares pagados representan apenas el 3,1% del 50% inferior, mientras que los establecimientos con financiamiento público concentran el 96,9%.

En 2026, la probabilidad de ubicarse en el Top 10% es 7,04 veces mayor en un colegio particular pagado que en uno con financiamiento público; en el Top 5%, la brecha se eleva a 10,63 veces. Además, estas diferencias se han ampliado con el tiempo: en el Top 10%, el riesgo relativo pasó de 5,29 en 2004 a 6,53 en 2016 y a 7,04 en 2026; en el Top 5%, de 6,76 a 9,14 y luego a 10,63.

En el extremo inferior ocurre algo análogo: la probabilidad de ubicarse en el 50% inferior es 4,39 veces mayor en financiamiento público que en particulares pagados y también empeora en el tiempo para el agregado de financiamiento público (3,16 en 2004; 4,28 en 2016; 4,39 en 2026).

La evidencia es clara: ni el rediseño del instrumento de admisión ni las reformas centradas en financiamiento, copago o selección han alterado de manera sustantiva la desigualdad estructural del sistema escolar chileno.

Los resultados de la PAES no reflejan un fracaso del instrumento, sino un proceso formativo profundamente desigual. Cuando el aprendizaje se distribuye de manera tan dispar, la excelencia también lo hace.

La prioridad de política pública debe desplazarse desde la discusión de promedios hacia los determinantes del aprendizaje: fortalecer la educación inicial y la alfabetización temprana; mejorar la calidad docente donde más se necesita; y desplegar apoyo intensivo y gestión robusta en la educación pública —en particular en municipales y SLEP— mediante recursos focalizados, tutorías y uso sistemático de datos.

De lo contrario, los puntajes podrán seguir mejorando, pero la posibilidad de alcanzar la excelencia seguirá definida por el origen escolar.

Mauricio Villena
Decano
Facultad de Administración y Economía, Universidad Diego Portales (UDP)

Miguel Lorca
Economista sénior
Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP).

← Volver a noticias