Cambios en el diseño de Interior
El reciente ajuste en el gabinete del Presidente Kast ha generado un intenso debate, especialmente por la breve permanencia de algunos ministros. Sin embargo, lo que realmente se revela es un problema estructural en el diseño del gabinete, evidenciado por la designación de Claudio Alvarado como biministro de Interior y de la Secretaría General de Gobierno (Segegob). Esta elección ha suscitado dudas sobre la efectividad de un ministerio que, a pesar de su nombre, carece de las atribuciones necesarias para abordar los desafíos actuales de seguridad y orden público. Desde la primera administración del Presidente Piñera, el Ministerio del Interior se transformó en el Ministerio del Interior y Seguridad Pública, reconociendo la creciente importancia de los temas de seguridad. No obstante, este cambio no logró una real separación de funciones, lo que ha debilitado al ministerio. La creación de gobiernos regionales y la falta de claridad en sus responsabilidades han dejado al ministerio sin un rol definido. La coordinación política del gabinete, que debería ser su función principal, se ve limitada por la existencia de la Segpres y la Segegob, lo que genera duplicidades y confusión en la gestión. La situación actual, marcada por la inusual influencia del “segundo piso” y el reciente nombramiento de Alvarado, invita a retomar el debate sobre la estructura del gabinete.